<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-35027369</id><updated>2011-04-21T19:20:09.066-07:00</updated><title type='text'>Obsesivos días circulares</title><subtitle type='html'>Gustavo Sainz</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://obsesivosdiascirculares.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35027369/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://obsesivosdiascirculares.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Gustavo Sainz</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>3</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35027369.post-115933130095020331</id><published>2006-09-26T21:19:00.000-07:00</published><updated>2006-09-26T21:28:20.973-07:00</updated><title type='text'>Pornografía, Cosmos y Obsesivos días circulares:</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight: bold;font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Ecos de Gombrowicz  en la novela de Sainz&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;&lt;br /&gt;Por  Carolyn Morrow&lt;/span&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Gustavo  Sainz ganó un público internacional con la publicación de su primera  novela,  &lt;i&gt;Gazapo&lt;/i&gt;, en 1965.  La obra del autor de veinticinco  años de edad llegó a representar, como ha notado un escritor-crítico,  “un punto de transición en la narrativa mexicana.”&lt;sup&gt;1&lt;/sup&gt;  La muy anticipada segunda novela de Sainz, &lt;i&gt;Obsesivos días circulares&lt;/i&gt;,  publicada en 1969, fue una desilusión para muchos.  Aunque retiene  varias de las técnicas estructurales y del lenguaje popular de &lt;i&gt;Gazapo&lt;/i&gt;,  la segunda novela resultó para algunos nada más que un relato desagradable  del voyeurismo escrito en un estilo excesivamente hermético.  &lt;i&gt; Obsesivos días circulares&lt;/i&gt; es en efecto una novela menos accesible  que &lt;i&gt;Gazapo&lt;/i&gt; debido tanto a sus abundantes alusiones literarias  y culturales como a su estructura fragmentada.  Sin embargo, la  aparente impenetrable complejidad de la obra disminuye considerablemente  si el lector se acerque a ella con el conocimiento de algunos de los  escritores que han tenido una influencia literaria en Sainz.  Especialmente  útil para un entendimiento de la obra es una familiaridad con las novelas  del autor polaco Witold Gombrowicz (1904-1969).  Examinada bajo  la luz de las ideas de Gombrowicz, &lt;i&gt;Obsesivos días circulares &lt;/i&gt; no resulta ser tan distinta de &lt;i&gt;Gazapo &lt;/i&gt; y de las otras obras posteriores de Sainz, &lt;i&gt;La princesa del Palacio  de Hierro&lt;/i&gt; (1974) y &lt;i&gt;Compadre Lobo&lt;/i&gt; (1978).  De hecho,  comparte muchas de las mismas preocupaciones básicas de éstas cuanto  al hombre y la sociedad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;&lt;i&gt;Gazapo&lt;/i&gt;  inauguró lo que se conoce como el movimiento de la &lt;i&gt;Onda&lt;/i&gt; en la  literatura mexicana.  Sainz y José Agustín, cuyas primeras novelas &lt;i&gt; La tumba&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;De perfil&lt;/i&gt; aparecieron en 1964 y 1966 respectivamente,  se hicieron los más prominentes de un grupo más o menos unido que  escribía sobre las inquietudes de la juventud urbana.  Sainz insistió  en que no podía seguir en el mismo camino de Rulfo o Arreola: “Yo  era un niño urbano que no conocía el campo, que a los 18 años nunca  había visto una vaca, y a quien los problemas de la revolución no  le tocaban.”&lt;sup&gt;2&lt;/sup&gt; Lo que sí les importó a Sainz y a los demás  era una representación más fiel del estilo de vida, de los valores  y del lenguaje de los adolescentes y adultos jóvenes no solamente de  la Ciudad de México, sino también en el mundo occidental.  Según  José Agustín, el único punto de convergencia entre los &lt;i&gt;onderos&lt;/i&gt;  era su afición al rock and roll y no una determinada ideología, modo  de vestirse, drogas o jerga.&lt;sup&gt;3&lt;/sup&gt;  No obstante, &lt;i&gt;Gazapo&lt;/i&gt;,  en el proceso de celebrar el &lt;i&gt;rito de pasaje&lt;/i&gt; de su protagonista,  Menelao, revela aspectos de la nueva conciencia que sería manifestada  después en el movimiento estudiantil de 1968.  Sus adolescentes,  como los de&lt;i&gt; La princesa del Palacio de Hierro&lt;/i&gt; más tarde, representan  una subcultura particular en oposición a la cultura de la mayoría.   Como ha declarado Emmanuel Carballo: “Entre la risa y la blasfemia  ellos anulan todo lo que era sagrado: los sistemas políticos, las doctrinas  económicas, las costumbres tradicionales, la moralidad, la religión,  el sexo, la familia, la bandera, los militares y, sobre todo, la novela  misma.”&lt;sup&gt;4&lt;/sup&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Los  personajes y acontecimientos de &lt;i&gt;Obsesivos días circulares&lt;/i&gt;, también  situada en la Ciudad de México, son inicialmente mucho menos atrayentes  que los de &lt;i&gt;Gazapo&lt;/i&gt;.  El personaje principal y narrador de  la novela es Terencio, quien es mayor aproximadamente por una generación  que Menelao y sus amigos.  Terencio es el portero de una escuela  privada para niñas, un supuesto novelista y el marido de una joven  segunda esposa, Donají.  Debajo de ellos reside una pareja rara,  el gordo Sarro y la bella Yin, junto con su hermana adolescente, Lalka  (también conocida como Trusa).  En un edificio adjunto a la propiedad  hay un espejo transparente que da al cuarto de vestir de la escuela  de muchachas.  Es desde aquí que Terencio funciona diariamente  como anfitrión para un grupo de visitantes varones que observan a las  adolescentes desprevenidas en el acto de vestirse y desvestirse.   El dueño de la escuela es Papá la Oca, siniestro empleado de un ministerio,  semi-gangster y chantajista del grupo de voyeuristas de mediana edad.   Entre sus tareas, Terencio lee, se baña por horas con Donají y espía  a las muchachas o los vecinos por mirillas que dan al apartamento de  abajo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;No  obstante su abundante erotismo y voyeurismo, &lt;i&gt;Obsesivos días circulares&lt;/i&gt;  es básicamente un relato de la desintegración psíquica de Terencio.   En la primera parte de la obra se identifica a sí mismo como "misántropo,  hosco, jorobado, pudrible… gris… tímido."&lt;sup&gt;5&lt;/sup&gt; Su estado  psicológico varía entre aburrimiento e indiferencia por una parte  y fantasías eróticas por la otra: “Ya otras veces me había invadido  ese cansancio general, bueno no exactamente cansancio, sino esa lasitud,  esa proclividad al ocio” (121).  Luego dice, “Quiero salvajemente  a Trusa. Deseo violarla, descuartizarla” (148).  Mientras divisa  Lalka/Trusa por una de sus mirillas, se pregunta “si [ella] hubiera  advertido el hoyo observatorio y cautelosamente y por sorpresa, con  una larga, dura y afilada aguja de tejer me hubiera perforado el ojo”  (148).  En otra ocasión Leticia, su primera esposa, le dice con  asco: “apenas dejo de martirizarte me llamas, eres un masoquista de  primera” (175).  De esta manera, percibimos a Terencio encarándose  a sí mismo a través de una división interior.  No tiene identidad  estable y se siente divagando entre los sucesos: “Me siento alegre  pero al mismo tiempo aterrado…inútil, cansado, sucio de remordimientos…  insatisfecho” (207).  La enajenación adolescente natural y vital  de &lt;i&gt;Gazapo&lt;/i&gt; es reemplazada aquí por un áspero sentido de dislocación  en la sociedad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;La  dificultad para leer la novela, en buena parte, es a causa del modo  narrativo.  El prolongado monólogo interior de Terencio revuelve  personas y situaciones, presente y pasado.  Además, todo el diálogo  es incorporado a un monólogo sin utilizar puntuación clara. Como resultado,  el lector tiene que saber identificar los varios personajes por sus  maneras de hablar.  La de Sarro es a menudo sin gramática y entrelazada  con expresiones de inglés; la de Leticia está llena de obscenidades.   Otra técnica, los múltiples juegos y trucos lingüísticos, puede  resultar en un obstáculo para algunos lectores.  Terencio inventa  continuamente apodos indicativos de sus sentimientos hacia los demás.   Sarro es Gordofofo, Gordopótamo, Inflado, Paquidérmico, para mencionar  unos pocos. Lalka se convierte en Trusa, Nombre de Hada, Haducha, Cuerpecito  de Paraíso.  Molestado con Yin, Terencio declara: “hoy todo  parece confabulares para problematizar cada nuevo Yintricado Yinstante”  (249).  En ésta y en varias otras ocasiones Terencio es a la vez  atrayente y gracioso, de manera que su desintegración psíquica provoca  pena en el lector.  Es además, sugiere Sainz, un destino que pueda  acaecer a cualquier de nosotros.  Mientras Terencio saca secretamente  fotografías del grupo de voyeurs, comenta sobre ellos y sobre el hombre  en general: “en la foto…se ven demasiado estúpidos, demasiado cobardes,  demasiado capaces de contentarse con un espectáculo que no los colma,  demasiado como nosotros mismos” (217).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Aunque  Sainz ha dicho que considera &lt;i&gt;Obsesivos días circulares&lt;/i&gt; una “novela  de lenguaje”—y es efectivamente una obra de extraordinaria ingeniosidad  lingüística--,otros tal vez la califiquen más como una novela de  literatura.&lt;sup&gt;6&lt;/sup&gt;  La abundancia de alusiones literarias—se  mencionan más de cincuenta autores—probablemente  presenta el  obstáculo más formidable para muchos lectores.  Las alusiones  son indispensables, sin embargo, porque representan el elemento básico  de expresar la creciente enajenación de Terencio, de sí mismo y de  la sociedad.  Característicamente, mientras está detenido en  un embotellamiento de tránsito en la Ciudad de México, medita en “La  autopista del sur” de Cortázar.  Se da cuenta de estar sufriendo  la misma enajenación del mundo mecanizado de los choferes que se apresuran  adelante “sin que ya se supiera bien  por qué tanto apuro, por  qué esa carrera en la noche entre autos desconocidos donde nadie sabía  nada de los otros, donde todo el mundo miraba fijamente hacia adelante,  exclusivamente hacia adelante.&lt;sup&gt;7&lt;/sup&gt;  La literatura representa  el mundo hacia el cual Terencio se escapa mientras se siente cada vez  más encerrado dentro de sí mimo y apartado de Donají.  En cierto  sentido, es una especie de Menelao mayor, uno que no ha podido adaptarse  a las condiciones de la madurez.  Hacia el final de la novela,  hace un comentario clave sobre su malestar: “Terminada la adolescencia  no hay más que cretinez, los mismos chistes verdes, la lujuria insatisfecha,  iguales trampas de la memoria y el miedo, eso sí, mucho miedo, pánico  de los acreedores, de la menopausia, de la muerte o de la impotencia”  (300-301).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Es  en su aversión al envejecimiento que Terencio se parece a un personaje  de &lt;i&gt;Pornografía&lt;/i&gt; (1960) de Gombrowicz.  En la novela polaca  dos hombres de mediana edad, Frederick y Witold, visitan una casa de  campo hacia donde son violentamente atraídos por Karol, una muchacha  de dieciséis años.  Con el tiempo, para consolidar las relaciones  eróticas—Frederick y Witold también son apareados el uno con el  otro—Frederick, además, maniobra un par de asesinatos.  Witold  opina acerca de la motivación para los actos finales: “el pecado,  íntimo, secreto y vergonzoso, nos permite penetrar tan profundamente  en la existencia de los demás como el acto sexual nos permite penetrar  en sus cuerpos.”&lt;sup&gt;8&lt;/sup&gt;  En otra parte reflexiona que “el  humo que surge de este encerramiento mágico [la adolescencia] nos envenena  más y más y, exasperado por la indiferencia de las dos niñas, se  nos ocurre que, a falta de posesión física, el pecado compartido,  puede enlazarlos juntos y--¡oh regocijo!—puede enlazarnos a nosotros  con ellas, como cómplices, a pesar de la diferencia de nuestras edades.”&lt;sup&gt;9&lt;/sup&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Igual  a Terencio, los dos pornógrafos son estimulados por las posibilidades  de sexualidad adolescente, pero asustados y turbados por su propia vejez:  “Estamos unidos en un deterioro,” declara Witold, “la melancolía  y el asco presidieron nuestra fraternización.”&lt;sup&gt;10&lt;/sup&gt;   En otra ocasión proclama: “Después de los treinta años los hombres  recaen en la monstruosidad.  En su juventud, toda la belleza del  mundo estaba en su lado.  Yo, adulto, no pude encontrar refugio  en mis camaradas, los adultos, porque me rechazaron.  Me empujaron  hasta el otro lado.”&lt;sup&gt;11&lt;/sup&gt;  Tanto Frederick como Witold  están obsesionados con “el otro lado y Henia y Karol dicen: “La  gracia estaba en la otra orilla…Todo lo que vino desde allá tenía  algo seductor, encantador, voluptuoso.”&lt;sup&gt;12&lt;/sup&gt;  Aunque  Terencio se niega a envejecerse de la misma manera que ellos, no es,  sin embargo, perpetrador de perversiones sadoeróticas.  Al contrario,  mientras experimenta fantasías con respecto a Yin, se inquieta: “Sentí  que mi cabeza se llenaba de ensordecedores fantasmas” (170).   Además, como observa Leticia, su condición es más la de un masoquista.  &lt;i&gt; Pornografía&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;Obsesivos días circulares&lt;/i&gt; también se diferencian  mucho en cuanto a lo que cada obra presenta como el resultado final  de esta enajenación extrema de mediana edad.  La escena final  de la novela polaca revela el cuarteto erótico sonriendo triunfalmente  en la complicidad del pecado.  En el mundo de moralidad más tradicional  de Sainz, Terencio es castigado por sus vicios. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Hay  una sola instancia en que Sainz cita a Gombrowicz como parte de su novela:  “No creo en ninguna filosofía no erótica…no me fío de ningún  pensamiento desexualizado” (77).  La cita viene de una entrevista  con el escritor polaco que apareció tanto en el prefacio para la mayoría  de las ediciones de &lt;i&gt;Pornografía&lt;/i&gt; como en la obra anterior del  autor &lt;i&gt;Diario argentino&lt;/i&gt;.&lt;sup&gt;13&lt;/sup&gt;  Junto con los temas  de voyeurismo y del enamoramiento perverso de viejos por adolescentes,  hay otro aspecto de &lt;i&gt;Obsesivos días circulares&lt;/i&gt; que evoca Gombrowicz—y  específicamente su última obra, &lt;i&gt;Cosmos&lt;/i&gt; (1965).  &lt;i&gt;Cosmos&lt;/i&gt;  muestra como su preocupación mayor, como ha señalado  Ewa M.  Thompson, “un cuestionamiento en cuanto a la cordura y las afirmaciones  de los hombres acerca del mundo.&lt;sup&gt;14&lt;/sup&gt;  En la novela Gombrowicz  presenta un universo arbitrario en que las reglas y normas que dirigen  a los hombres son elegidas al azar, ya que para cualquier acontecimiento  hay un número infinito de explicaciones posibles.  En cierto punto  el narrador proclama: “pero el laberinto estaba extenuándose, había  tanta proliferación, tanta profusión de objetos, lugares y eventos.   ¿Cada palpitación de nuestras vidas no está compuesta de miles de  millones de fragmentos minúsculos?  Entendido esto,  ¿qué  es lo que uno puede hacer?”&lt;sup&gt;15&lt;/sup&gt;  De su manera &lt;i&gt;Cosmos&lt;/i&gt;  pinta un mundo tan curioso como el de &lt;i&gt;Pornografía&lt;/i&gt;.  En  otra ocasión el narrador argumenta: “así que estábamos enamorados,  ella me amaba a mí tanto como yo le amaba a ella, de eso no cabía  duda, porque si yo tenía ganas de matarla, era preciso que ella estuviera  enamorada de mí.”&lt;sup&gt;16&lt;/sup&gt;  Sin poder comunicarse los unos  a los otros, los personajes de &lt;i&gt;Cosmos&lt;/i&gt; encuentran en el sexo nada  más otra manera de afirmar la soledad y la frustración humanas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;La  desorientación, aislamiento y miedo que llega experimentar Terencio  corresponden al ambiente de &lt;i&gt;Cosmos&lt;/i&gt;.  El protagonista de  la novela de Sainz percibe el mundo que lo rodea como igualmente amenazante.   Cree que el patio de recreo de la escuela se parece a “un paisaje  ubicable entre &lt;i&gt;El Alguacil Alguacilado y Las Zahurdas&lt;/i&gt; de Plutón”  (257-258).  En otro momento comenta sobre “la puerta inocente  y el patio amenazador, como campo de concentración” (292).   El trasfondo filosófico para la angustia de Terencio también se proyecta  como igual al de &lt;i&gt;Cosmos&lt;/i&gt;.  La primera frase de &lt;i&gt;Obsesivos  días circulares&lt;/i&gt; evoca la esencia arbitraria del universo.   Aquí Terencio medita “la ambigüedad de un acto cotidiano, contingencia  o manera de ser” mientras observa a Sarro y Yin en el acto de hacer  el amor (11).  Al mismo tiempo que aumentan en él las sensaciones  de enajenación y terror, Terencio busca una vez más escabullirse en  la literatura.  Pero se enreda en una maraña de palabras sin sentido,  un destino que comparte con los personajes de &lt;i&gt;Cosmos&lt;/i&gt;.  Una  de las últimas observaciones de Terencio, “el holocausto se avecinda”  pudiera haber sido pronunciado fácilmente por el narrador de &lt;i&gt;Cosmos&lt;/i&gt;  (309).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;En  conclusión, la fuerte presencia de Gombrowicz y otros escritores en&lt;i&gt;  Obsesivos días circulares&lt;/i&gt; ha forzado a los críticos a calificarla  como una novela atípica dentro de la obra de Sainz.  En realidad,  sin embargo, sus preocupaciones son las mismas de &lt;i&gt;Gazapo&lt;/i&gt;, &lt;i&gt; La princesa del Palacio de Hierro&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;Compadre Lobo&lt;/i&gt;.   Cada una trata con el sentido de dislocación del hombre urbano.   Terencio, a diferencia del protagonista del &lt;i&gt; Invisible Man &lt;/i&gt; de Ralph Ellison, no encuentra ningún refugio, ni siquiera un refugio  literario, que lo proteja de la confrontación con la ciudad vieja…[y]  voraz” (207).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Todos los Derechos Reserevados a Gustavo Sainz ©&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35027369-115933130095020331?l=obsesivosdiascirculares.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://obsesivosdiascirculares.blogspot.com/feeds/115933130095020331/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35027369&amp;postID=115933130095020331&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35027369/posts/default/115933130095020331'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35027369/posts/default/115933130095020331'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://obsesivosdiascirculares.blogspot.com/2006/09/pornografa-cosmos-y-obsesivos-das_26.html' title='Pornografía, Cosmos y Obsesivos días circulares:'/><author><name>Gustavo Sainz</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35027369.post-115932207008941908</id><published>2006-09-26T18:40:00.000-07:00</published><updated>2006-10-11T16:20:03.886-07:00</updated><title type='text'>Cosas del flúor...</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/1568/609/1600/sainz0010.0.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/1568/609/320/sainz0010.jpg" alt="" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: rgb(102, 51, 0);font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Por  José Emilio Pacheco&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Cuentan  de un sabio mexicano que un día dejó un frasco de flúor en su ventana  y al volver se dio cuenta de que la imagen de las casas y los árboles  de enfrente había quedado impresa en la sustancia.  El sabio tiró  a la basura el recipiente inútil, musitando: "cosas del flúor."   Murió a comienzos del siglo XIX sin saber que estuvo a punto de inventar  la fotografía.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Esta  anécdota que sintetiza la tragedia de la marginalidad cultural es de  imposible repetición en nuestro tiempo.  Hoy más que nunca las  literaturas nacionales son adaptaciones de estilos universales y un  escritor mexicano dispone del mismo repertorio técnico y estilístico  de que pueden servirse sus contemporáneos en los países  más  industrializados.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Así,  en la segunda novela de Gustavo Sainz encontramos muchos de los rasgos  que definen la nueva novela internacional, entre otros: justificación  del punto de vista (la narración es el relato en primera persona, el  monólogo exterior, que hace un protagonista a medida que vive la experiencia  o tal vez cuando la rememora en un momento límite o quizá cuando la  está escribiendo), duplicación interior (el narrador intenta a lo  largo de todo el libro terminar su lectura de &lt;i&gt;Ulysses&lt;/i&gt;),&lt;b&gt; &lt;/b&gt; reducción de los personajes a nombres propios o simples apodos, mezcla  de realidades literarias y realidades “reales," inconmensurabilidad  de la dimensión temporal, proliferación por deformación fonética...todo  ello manejado con una destreza tal que convierte estos elementos en  datos internos de la novela como si hubieran sido creados para ella.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Si  el narrador de &lt;i&gt;Gazapo&lt;/i&gt; tenía el nombre, Menelao, del macho herido  en&lt;b&gt; &lt;/b&gt;su machismo, el de &lt;i&gt;Obsesivos días circulares&lt;/i&gt; se llama  como un dramaturgo de la antigüedad.  ¿Por qué  Terencio?   Imposible saber hasta qué punto Sainz pensó en él como representativo  del escritor joven --Publius Terentius Afer muere, al parecer ahogado,  a los 25 años-- o como autor de una obra arquetípica: el &lt;i&gt;Heautontimoroumenos&lt;/i&gt;  que resume la principal actividad de este otro Terencio: atormentarse  a sí mismo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;En  uno de sus niveles &lt;i&gt;Obsesivos días circulares&lt;/i&gt; es el &lt;i&gt;post coitum  triste&lt;/i&gt; del movimiento que hace un lustro se llamó “antisolemnidad;”  es la novela de un terror sagrado ante poderes que están más allá  de nuestro control, y que encarna Papa la Oca, jefe de un ministerio  del miedo y dueño de esto otro castillo que es el colegio de niñas  en que Terencio sirve de portero y maestro de ceremonias en un espectáculo  para &lt;i&gt;voyeurs&lt;/i&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Terencio  aparece como la víctima ejemplar que vive radicalmente la condición  humana entre Eros y Thánatos, entre su deseo plural y el miedo de morir  víctima de un castigo innominado: por la desaparición de Yin, el abandono  del agonizante Sarro, la ruptura del espejo doble, su codicia de Lalka  o simplemente por el delito de haber nacido.  Progresivamente pierde  sus poderes sobre sí mismo y sobre los demás.  Este deterioro  lo va despojando del idioma hasta que cuando se acerca el fin, como  "El inmortal" de Borges, Terencio ya no tiene imágenes del  recuerdo sino únicamente palabras, palabras ajenas que culminan en  una frase cantinflesca, a su vez corrupta y depauperada hasta culminar  en un linosigno sin respuesta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Como  otra excelente novela de este año&lt;i&gt;--La muchacha en el balcón o la  presencia del coronel retirado&lt;/i&gt; de Juan Tovar--&lt;i&gt;Obsesivos días  circulares&lt;/i&gt; toma su punto de partida en una historia aparentemente  policial para desplegarse en círculos concéntricos y darnos una imagen  que al fin y al cabo es la de nosotros mismos.  Gris, fantasmagórico  y terriblemente real el México de fines de los sesentas encuentra en &lt;i&gt; Obsesivos días circulares&lt;/i&gt; su atroz metáfora y su reducción a  un lenguaje deshecho.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="text-align: right; color: rgb(102, 51, 51);"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Este trabajo  fue originalmente publicado en &lt;i&gt;La vida literaria de México&lt;/i&gt;,  Octubre de 1970.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Todos los Derechos Reserevados a Gustavo Sainz ©&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35027369-115932207008941908?l=obsesivosdiascirculares.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://obsesivosdiascirculares.blogspot.com/feeds/115932207008941908/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35027369&amp;postID=115932207008941908&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35027369/posts/default/115932207008941908'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35027369/posts/default/115932207008941908'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://obsesivosdiascirculares.blogspot.com/2006/09/cosas-del-flor.html' title='Cosas del flúor...'/><author><name>Gustavo Sainz</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35027369.post-115932892861405332</id><published>2006-09-25T01:46:00.000-07:00</published><updated>2006-09-26T21:18:12.046-07:00</updated><title type='text'>Análisis comunicativo de la constitución del significado (1)</title><content type='html'>&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Por Inke Müller&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="text-align: left;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;ol type="1"&gt;&lt;li&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Preliminares&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Dentro  de la crítica literaria el escritor mexicano Gustavo Sainz (* 1940,  México D.F.) es relacionado con una de las expresiones más interesantes  de la literatura mexicana de los años 60 y 70: la llamada &lt;i&gt;Onda Mexicana.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Acuñado  entre 1965 y 1967, este término denomina una corriente literaria cuyas  temáticas y formas de expresión se destacaron del paisaje literario  de aquellos tiempos.  Gustavo Sainz es considerado uno de los iniciadores  de esta nueva corriente literaria ya que fue su primera novela &lt;i&gt;Gazapo&lt;/i&gt;  (1965) la que provocó el “rompimiento generacional” en 1965 (Francescato  1976:67).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Desde  el punto de vista de los distintos representantes de esta nueva generación  hay que valorar la nueva corriente literaria como una reacción de protesta  dirigida contra la llamada “mafia literaria” reinante en el México  de aquel entonces (Francescato 1978: 296).  También Sainz se veía  enfrentado con este problema cuando empezó a escribir:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;En  ese momento la vida cultural en México es muy complicada porque predomina  en el poder literario un grupo conocido en el folklore mexicano como  la “mafia,” es decir, que un grupo de amigos escritores con gustos,  afinidades, simpatías y diferencias totalmente comunes, ocupa los principales  puestos del poder literario.  En los años 60 los puestos de poder  eran la oficina de difusión de la Universidad, una revista literaria  que se llama &lt;i&gt;Revista Mexicana de Literatura&lt;/i&gt;, el suplemento de  un periódico. (Francescato 1976:67) &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;En aquellos  tiempos – según Sainz – la crítica literaria “admitía” solamente  dos direcciones dentro de la literatura, “una realista, representada  por Rulfo, que no es realista, y otra fantástica, representada por  Arreola que no es privativamente fantástico”  (Francescato 1976:  64), y Sainz se sintió obligado a hacer sus primeros pasos o en la  una o en la otra dirección.  Uno de sus primeros trabajos –  un cuento – llegó con muchos rodeos a las manos d el escritor español  Otaola.  Entre ambos empezó a crecer una profunda amistad y Otaola  le dio al joven autor recomendaciones de lectura.  Hasta aquel  día Sainz se había concentrado solamente en novelas policíacas o  de ciencia-ficción.  Al tener noticia del movimiento francés  del “nouveau roman” y de la “nueva novela latinoamericana,”  Sainz y su generación se transformaron en partidarios fanáticos de  estas corrientes.  Sin embargo, después de muchas influencias  y orientaciones, Sainz se dio cuenta de que sin originalidad ni individualidad  no puede hacerse destacar, “Dado que lo importante era mi voz, yo  tenía que buscar esa autenticidad”  (Francescato 1976: 64),  así que comenzó a trabajar sus experiencias vitales en una forma de  expresión totalmente nueva.  Nació &lt;i&gt;Gazapo&lt;/i&gt; (1965), novela  de gran éxito.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;&lt;i&gt;Gazapo&lt;/i&gt;  es – según el estudio de Walter Langford (1971: 203) – la presentación  autobiográfica de un joven de clase media que vive en contra la sociedad  que es falsa y moralmente corrupta.  Aparte de la nueva temática  – los problemas de los adolescentes -, la singularidad de la historia  de &lt;i&gt;Gazapo&lt;/i&gt; fue su realización lingüística.  La trama se  desarrolla en forma de apuntes de diario, grabaciones magnetofónicas,  llamadas telefónicas, cartas y una serie de comentarios de diferentes  personas acerca de un mismo hecho.  Con respecto a las técnicas  narrativas y los recursos estilísticos así como el carácter generalmente  experimental de la novela significa un desafío para el lector ya que  él mismo tiene que construir la trama por medio de la materia prima  que le es presentada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Con  estas nuevas formas de escritura y los nuevos temas, &lt;i&gt;Gazapo &lt;/i&gt; introdujo una nueva corriente literaria en México.  La crítica  y escritora mexicana Margo Glantz, en su antología &lt;i&gt;Onda y escritura&lt;/i&gt;  (1971: 32), habla de una nueva forma de realismo que los representantes  de la &lt;i&gt;Onda&lt;/i&gt; expresan en sus obras.  Otros la describen como  “narrativa testimonial” (Leñero 1969: 18) entendiendo bajo esta  fórmula el hecho de que “Los escritores referían al mundo de la  adolescencia no en términos rememorativos, no desde la tradicional  actitud de quien vuelve los ojos al pasado para recobrar la edad perdida  sino desde la adolescencia misma ” (Leñero 1969: 18). El crítico  literario norteamericano George McMurray (1968: 537) destaca el carácter  anti-programático de la corriente.&lt;sup&gt;2&lt;/sup&gt; Sus diferentes representantes  no forman una escuela literaria aunque exhiben una serie de rasgos comunes,  resumidos por McMurray en su artículo.  Los "onderos"  son, casi exclusivamente, intelectuales izquierdistas (nacidos hacia  1940) de la acción novelesca, que toma lugar en la mayoría de los  casos en la capital mexicana&lt;sup&gt;3&lt;/sup&gt;, tematiza conflictos universales  como, por ejemplo, la relación entre el joven y su medio social, el  desarraigo espiritual de los jóvenes modernos que sucumben a la presión  de la sociedad mecanizada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Los problemas  de aquella generación, las drogas y la sexualidad son sometidos a discusión.   Sin embargo, estos escritores jóvenes no persiguen el fin de encontrar  soluciones, sino que quieren poner en cuestión viejas creencias y cambiar  actitudes y orientaciones.  Su protesta se dirige también contra  el sistema político y las normas anticuadas de la clase media.   Uno de sus más centrales puntos de ataque es la educación suministrada  por la familia, la sociedad o instituciones como la iglesia y la escuela.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;El  lenguaje de sus novelas es espontáneo, coloquial, icónico e impregnado  de términos ingleses (particularmente por la influencia de la música  rock inglesa y norteamericana surge una especie de “Hispanglish”).   Es el sociolecto de los jóvenes, una especie de código secreto frente  al mundo hostil de los adultos, cuya clave la poseen exclusivamente  los iniciados.  También el ritmo de este lenguaje fue comparado  con el de la música rock.  José Agustín, al lado de Sainz el  segundo en importancia&lt;sup&gt;4&lt;/sup&gt; y “enfant terrible” de la &lt;i&gt; Onda mexicana&lt;/i&gt;, afirma esta opinión tanto en teoría como en práctica.   En 1974 redactó un artículo en el cual acepta la música rock como  el único punto convergente de la corriente (Agustín 1974:11).   Paralelo a esto, Agustín publicó una traducción literaria de su exposición  teórica en una colección de relatos suyos, &lt;i&gt;Inventando que sueño&lt;/i&gt;  de 1968 bajo el mismo título, “¿Cuál es la onda?” (1968:55).   El siguiente fragmento de “¿Cuál es la onda?” explica las reflexiones  de José Agustín por medio de su tipografía.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;&lt;i&gt;¿Cuál  es la onda?&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Cuando me pongo  a tocar me olvido de todo, De manera&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;que estaba  picando, repicando, tumbando, haciendo&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;contracanto  o concertando con el piano y el bajo y &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;apenas distinguía  la mesa de mis amigos los plañideros y los &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;tímidos y  los divertidos, que quedaron en la oscuridad &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;de la sala.”&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Guillermo  Cabrera Infante: &lt;i&gt;Tres tristes tigres&lt;/i&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;“Show  me the way to the next whisky bar.  And&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;don’t ask  why.  Show me the way to the next whisky bar.  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;I tell you  we must die.”&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Bertolt  Brecht y Kurt Weill según the Doors.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Requella sentada,  inclinado la cabeza para oír mejor. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Mesa  junto a la orquesta, pero muy.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Requelle  se volvió hacia el baterista y dirigió,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;con dedos sabios,  los movimientos de las baquestas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;                              &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Su badness, esta&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;                  &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;niña está lo que se dice: pasada,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;pero Oliveira,  el baterista, muy estúpido como nunca debe &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;esperarse en  un baterista, se equivocaba.  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Equivocábase,  diría ella.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;                  &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Requelle se halla sobría, &lt;i&gt;bien&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;sobria, quizá  sólo para llevar la contraria a los muchachos &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;que la invitaron  al Prado Floresta.  Ellos bailaban y reían &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;y bebían disfrutando  de Una Noche Fuera Estamos &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Cabareteando  y Cosas De Esa Onda.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Los protagonistas  de este cuento son el baterista Oliveira y su novia Requelle.   Sus discursos corren al compás de la batería en el fondo.  El  texto es anecdótico y consiste en juegos de palabra y diversas creaciones  onomásticas (Oliveira, Oliclaus, Olilúbrico, Olidictador, Requelle,  Requita, Rebelle).  Además de observaciones sarcásticas acerca  de escritores como Julio Cortázar y Guillermo Cabrera Infante, aparecen  comentarios del autor, del editor y del linotipista.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;En  este texto se manifiesta otro de los rasgos comunes de los “onderos.”   La extrema complejidad de la estructura del nivel de la expresión de  sus obras exige la cooperación activa por parte del lector, ya que  sólo esta participación lleva el acto creativo a su perfección, dándole  a la obra su significado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Lo  que separa el grupo de los “onderos” de los “desonderos” (Francescato  1978:297) es su actitud de protesta contra el “establishment,” contra  la propia clase social.  Vivían con el miedo permanente al conformismo  o como se solía decir en aquellos años: “confundirse con las fresas,”  “entrar en el saque de onda,” “volverse serio.”  Sin embargo,  el estado de la seriedad cada año se estaba acercando irremisiblemente  para estos jóvenes.  Fiel al eslogan “Nadie es de fiar después  de los treinta años,” este umbral hacia la adaptación a las normas  de la sociedad, hacia la sobriedad y seriedad estaba alcanzado a los  30 años.  La pregunta crucial “¿Qué ocurre cuando los onderos  ya han superado la adolescencia?” la contesta la periodista Martha  P. Francescato al final de su artículo, refiriéndose a la tercera  novela de Guztavo Sainz, &lt;i&gt;La princesa del Palacio de Hierro&lt;/i&gt; (1974):&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Si,  como dice Agustín, la onda es dinámica y se transforma incesantemente,  estamos ahora frente a las producciones transformadas de este grupo.   Este concepto lo ilustra perfectamente la última novela de Gustavo  Sainz, &lt;i&gt;La princesa del Palacio de Hierro&lt;/i&gt; (1974).  (Francescato  1978:301)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Esta dinámica  de la &lt;i&gt;Onda&lt;/i&gt;, su capacidad de adaptarse a las circunstancias siempre  cambiantes, ya la probó Gustavo Sainz con su segunda novela &lt;i&gt;Obsesivos  días circulares&lt;/i&gt; (1969), escrita en el umbral hacia los tan temidos  30 años.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;La  rebelión contra el tradicional sistema de valores de la clase media,  contra sus formas de comportamiento, contra las relaciones entre hombre  y mujer vividas por ellos, contra sus métodos pedagógicos, contra  la corruptibilidad de su sistema político y,  finalmente, también  contra las expresiones literarias tradicionales, es una protesta que  se está continuando también en esta novela, sin embargo, desde una  perspectiva y con una calidad ya totalmente diferentes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Mientras  que los protagonistas de la primera novela de Sainz tienen aún la formación  del adolescente al adulto delante de sí, Terencio, el protagonista  de &lt;i&gt;Obsesivos días circulare&lt;/i&gt;s (tanto como el propio Sainz) ya  ha alcanzado este umbral.  Se ha transformado en un ser más maduro  y por ende más crítico:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;el  protagonista se encuentra en la barrera, en esa edad limítrofe, en  el trayecto definitivo, que apunta a los treinta años.  Su versión  del mundo ya no es auditiva, ya no vive sólo en el dominio de la sensación;  ahora dialoga consigo mismo mientras observa y critica el mundo que  lo rodea. (Francescato 1978:301)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Con el personaje  de Terencio, Sainz dibuja el carácter de un hombre abrumado por íntimas  contradicciones entre rebelión y conformismo.  Por un lado, Terencio  reconoce la progresividad artificial de su generación, su carencia  de sinceridad, su superficialidad en cuanto al trato social mutuo, la  brutalidad y corruptibilidad de su jefe, pero, por otro lado, no está  dispuesto a rebelarse abiertamente contra esta situación.  Terencio  es un ser indiferente, amante de la comodidad e incapaz de asumir responsabilidad  o de tomar decisiones.  En vez de descargar explícitamente su  crítica, prefiere vivir y sufrir estas contradicciones.  Es una  especie de esquizofrenia que – a la entrada en el “establishment”  – se le presenta al joven que acaba de descubrir su capacidad de crítica.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Este  desarrollo temático en la producción novelesca de Sainz requiere también  una correspondiente escritura. &lt;i&gt; Obsesivos días circulares&lt;/i&gt; es  una novela que presenta muchas dificultades de lectura y no pudo alcanzar  el éxito de &lt;i&gt;Gazapo&lt;/i&gt;.  Diez años después de la primera  edición de &lt;i&gt;Obsesivos días circulares&lt;/i&gt; el autor publicó una  segunda (1979), en la cual ciertos aspectos de significado habían sido  elaborados con más énfasis.  Además de ilustraciones del contenido  y cambios en la disposición tipográfica, el libro incluye – en forma  de epílogo – una interpretación del hispanista norteamericano David  Decker.  Estos cambios ya habían sido previstos para la primera  edición, sin embargo, no pudieron ser realizados por problemas de presupuesto  en la editorial.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;ol start="2" type="1"&gt;&lt;li&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;&lt;i&gt;Obsesivos días    circulares&lt;/i&gt;:  Análisis comunicativo de la constitución del    significado&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;&lt;br /&gt;&lt;ol&gt;&lt;ol type="1"&gt;&lt;li&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Presentación del      marco teórico&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;&lt;/ol&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;   &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;La  reconstrucción de la constitución del significado de &lt;i&gt;Obsesivos  días circulares&lt;/i&gt; con el fin de concretizar los problemas de lectura  exige un método de análisis determinado.  Cada texto literario  puede ser descrito – dentro de un planteo semiótico – como componente  de un proceso comunicativo, o bien de un proceso de interacción, en  el cual un hablante con una determinada intención comunicativa, en  una situación comunicativa, un mensaje a un destinatario que tiene  una determinada expectativa.  Este mensaje es el texto literario  con sus distintos planos de constitución del sentido, al cual el destinatario  reacciona de algún modo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;   &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;En  el caso de &lt;i&gt;Obsesivos días circulares&lt;/i&gt; la organización especial  de la constitución del significado dificulta la lectura y, por esta  razón, también el proceso comunicativo mencionado arriba.  El  análisis de esta dificultad requiere un modelo por medio del cual la  cuestión del significado de un texto puede examinarse en sus aspectos  comunicativos.  Este modelo ha sido propuesto por Jaap Lintvelt  (1981) con base en planteos anteriores.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;   &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;El  modelo de Lintvelt se incluye por un lado entre los trabajos acerca  del “point of view” (o perspectiva narrativa), por otro lado, ofrece  un método de análisis práctico para textos narrativos.  Siguiendo  las observaciones de Wolf Schmid (1973), Lintvelt desarrolla del conocido  modelo comunicativo:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;RECEPTOR&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;MEDIO&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;DE TRANSMISION&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;MENSAJE&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;EMISOR&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;                 &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;un modelo de  comunicación literaria.  Este nuevo modelo no se limita solamente  al estudio de las instancias del narrador (“narrateur fictif”),  de los actores (“acteurs”) y del narratario (“narrataire fictif”)  (Lintvelt 1981:9), sino que considera también aquellas instancias como  el autor implícito ("auteur abstrait"), lector implícito  (“lecteur abstrait”), el autor concreto o real (“auteur concret”)  y el lector concreto (“lecteur concret”) (Lintvelt 1981:9): &lt;sup&gt; 5&lt;/sup&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Instancias  del texto narrativo literario&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;obra literaria &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;         nc&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;2&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;autor &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;implícito         lector&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;                              &lt;wbr&gt;                  &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt; implícito&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Nc&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;1&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;mundo novelesco&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;       Nc&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;3&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;narrador&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;ficticio     na    narratario&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;                              &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;        ficticio&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;mundo narrado&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;              Nc&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;4&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;     &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;          actores&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;mundo&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;citado&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;autor&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;real&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;                 &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;lector &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;                              &lt;wbr&gt;                              &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;         real&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;resultan para  Lintvelt dos formas narrativas fundamentales que, siguiendo el planteo  de Genette (1972), llama “narración heterodiegética” y “narración  homodiegética.”  La narración heterodiegética (narración  “en tercera persona”) se caracteriza por un narrador, cuya identidad  no corresponde con la de uno de los actores en el texto narrativo.   El narrador heterodiegético, por esta razón, se encuentra fuera de  la historia (“diégesis”) que narra, mientras que el narrador homodiegético,  formando parte de la acción novelesca, debe representar un doble papel;  esto es, el del narrador como “erzählendes Ich” (yo-narrador),  y el del actor, como “erlebendes Ich” (yo-narrado).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;La  disposición de las diferentes instancias de un texto narrativo en el  modelo de Lintvelt pone de manifiesto que el lector implícito (“lecteur  abstrait”) tiene que hacer el rodeo por el narrador ficticio (“narrateur  fictif”) como mediador entre el autor implícito (“auteur abstrait”)  y la historia (“monde romanesque”), para enterarse del mundo narrado  (“monde narré”).  Para demostrar cómo se presenta este rodeo  en el caso de &lt;i&gt;Obsesivos días circulares&lt;/i&gt; examinaré en lo siguiente  la situación comunicativa 3, es decir, entre el narrador ficticio y  el narratario ficticio, de la obra de Sainz, apoyándome en el modelo  de Lintvelt.  El análisis se concentrará ejemplarmente en algunos  párrafos escogidos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;ol&gt;&lt;ol start="2" type="1"&gt;&lt;li&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Primer paso: Concretización      de las primeras dificultades de lectura.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;&lt;/ol&gt;&lt;br /&gt;&lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Después,  la ambigüedad de un acto cotidiano, contingencia o manera de ser, como  Yinyin que nueve de cada diez veces, cuando termina y puede permitirse  un descanso, dice cosas como vi una selva y estuve en un campo de trigo  y tú? (9).&lt;sup&gt;6&lt;/sup&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Con estas primeras  líneas del episodio introductorio de la novela (9-11), el lector implícito  ya se encuentra en plena acción novelesca, porque va a ser testigo  de un acto amoroso entre Sarro, el gangster gordo, calvo y pesado, y  la pálida Yin.  Las particularidades de estilo que se desprenden  de las primeras páginas de la novela como, por ejemplo, discursos de  personaje no marcados topográficamente (véase la cita arriba), cambios  de nombres (Sarro, Gordofofo, Yinyin, Yin), interrupciones de las fases  de diálogo por medio de descripciones,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Vi  un cangrejo, dice Yin.  Y el gordo se despereza y su pregunta ¿qué?,  se confunde con el taconeo implacable de Donají que no cesa de subir  y bajar por la escalera de las primarias.  Un cangrejo, repite  Yin.  (10)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Así como la  falta de todo tipo de explicaciones acerca del contexto situacional  (¿quién es Donají?) le deben causar al lector concreto que entra  en la lectura algunas dificultades de compresión.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;La  actitud narrativa del hablante se señala por los verbos introductorios.   Parece ser un hablante “en tercera persona,” esto es, un narrador  heterodiegético, que no participa en la acción relatada y que, por  esto, tampoco puede ser identificado con uno de los personajes actuantes.   Además de descripciones de acción&lt;sup&gt;7&lt;/sup&gt; y aclaraciones&lt;sup&gt;8&lt;/sup&gt;  en el texto,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;“Y ya en  el baño, fresco y oloroso a jabón – al fondo de la recámara a la  izquierda” (10), hay una serie de otras características que se refieren  al tipo narrativo autorial, localizando el centro de orientación del  lector implícito en el narrador.  Así, el narrador parece tener  la capacidad de leer los pensamientos de los actores (en las citas que  siguen no se encuentra ninguna indicación de si se trata de un discurso  externo explícito de un personaje o no):&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Las  hijas del fuego, piensa Gordofofo y no escucha.” (10)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;es  lo único que ocupa la mente de Yinyin, que no puede explicarse &lt;i&gt;por  qué Sarro no va más allá de la eyaculación automática, no ve nada,  y por qué, sobre todo cierra el baño como si ella, bueno vaya idea  irracional&lt;/i&gt;.” (11)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Los pensamientos  de Yin son transmitidos aquí por parte del narrador en forma de estilo  indirecto libre.&lt;sup&gt;9&lt;/sup&gt;  La referencia al personaje corresponde  al discurso del narrador.  El estilo indirecto libre es preparado  aquí por la expresión, “es lo único que ocupa la mente de Yinyin.”  Algunos aspectos a nivel del contenido le dan al uso del presente observable  aquí el aspecto de validez general.  El tiempo verbal pierde,  de esta manera, su efecto de indicador de simultaneidad.  De este  modo, la escena presentada obtiene un carácter ejemplar.  El sintagma  “bueno vaya idea irracional” al final de la oración es, junto al  orden de palabras, el resto no-transpuesto del discurso del personaje  original.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;El  empleo del presente es sustentado, además, por una isotopía, cuyos  componentes están relacionados por el sema dominante [rutina]: por  ejemplo, “cotidiano,” “nueve de cada diez veces,” “o una costumbre,"  “nunca,” “siempre,” etc..&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;El  discurso autorial del narrador se manifiesta también en la compresión  temporal de acontecimientos típicos, que se repiten, como demuestra  la siguiente cita: “Después la ambigüedad de un acto cotidiano….que  nueve de cada diez veces cuando termina …. dice cosas como” (9).  Además de la facultad de reportarse a la conciencia de los personajes,  el narrador posee la capacidad de moverse ilimitadamente en el espacio.   En la presentación de las siguientes escenas incluso le es posible  percibir el olor a jabón del baño, al que se retira Sarro después  del acto amoroso así como describir aquellos actos Sarro lleva a cabo  detrás de la puerta cerrada del baño.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Y ya  en el baño, fresco y oloroso a jabón – al fondo de la recámara  a la izquierda--, Sarro enciende una lámpara arriba del lavabo e insiste  en dos preguntas antes de. ¿Un cangrejo en una maceta? Cerrar.”   (10)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Luego,  ruido de agua o una que otra palabra suelta procunciada por Sarro al  lavarse las manos, hurgar concienzudamente su nariz o verse en el espejo.”  (11).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;La presentación  escénica tanto de hechos verbales como no-verbales y el empleo icónico  del lenguaje al describir acciones como las siguientes:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Vi  un hombre, por ejemplo – inhalando -; y exhalando luego, que se arrojaba  desesperado; y aspirando, contra las paredes de un hospital; y suspirando  lleno de luz.  ( 9)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;e insiste  en dos preguntas antes de. ¿Un cangrejo en una maceta?  Cerrar:”  (10)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;El cerrar de  la puerta parece oírse verdaderamente – le proporcionan al conjunto  una cualidad dramática.&lt;sup&gt;10&lt;/sup&gt;  Pasajes como éstos dan  al lector la impresión de que al contrario de la primera sensación  no se trata de un narrador heterodiegético autorial, sino de un narrador  actorial que participa en la acción novelesca.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Después  de la escena introductoria, que podría tener la función de dar un  gusto anticipado de la obra misma, introduciendo algunos personajes,  anunciando ya temas y motivos y familiarizando con el estilo, siguen  cuatro capítulos, cuyos títulos respectivos corresponden a las intrucciones  luminosas en aviones:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;“Fasten  Seat Belt,”&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;“No  Smoking,”&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;“Chalecos  salvavidas bajo el asiento,”&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;“Exit.”&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Cada uno de  estos capítulos le permite al lector tener acceso a la vida de Terencio,  el protagonista y, como muy pronto se ve, hablante a “primera persona”  de la novela.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Terencio  es escritor y se gana la vida como portero en un colegio religioso para  chicas en México D.F..  Está casado en segundas nupcias con Donají,  que además de su ocupación como ama de casa, trabaja como traductora  para diferentes instituciones.  Ambos viven en el segundo piso  de una casa en el terreno escolar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Detrás  de la fachada de este establecimiento pedagógico, rigurosamente católico,  se esconde la organización mafiosa del obscuro Papá la Oca.   Este gangster sostiene una serie de asesinos profesionales, entre ellos  el monstruoso, calvo Sarro que, a causa de dos asesinatos, tiene que  esconderse de la justicia.  Papá la Oca le ha ofrecido un escondrijo  debajo del apartamento de Terencio y Donají.  Allí vive, junto  con su novia, la pálida Yin.  El edificio detrás del apartamento  de Terencio y Donají limita con el vestuario de las alumnas.   Un enorme espejo preparado que separa ambas habitaciones, permite a  los hombres reunidos detrás de éste – entre ellos personajes de  alto rango de la vida pública – observar a las chicas como se despojan  de su ropa.  La tarea de Terencio consiste en atender a la clientela  en “La Cripta” (así se llama esta sala) y sacar clandestinamente  fotos de ellos.  Con estas fotos Papá la Oca chantajea después  a los voyeuristas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Poco  a poco el lector, por boca de Terencio, se entera de las biografía  de los cuatro protagonistas así como de una serie de informaciones  acerca de su vida cotidiana.  Se habla de rituales, como, por ejemplo,  del baño que Terencio y su esposa toman juntos cada día, de la lectura  permanentemente interrumpida del &lt;i&gt;Ulises&lt;/i&gt; de James Joyce que Terencio  trata de perseguir, del carteo entre Terencio y Tobías Dorleado, el  ex-secretario de Papá la Oca, como de las cartas a Leticia Leteo su  ex-esposa.  También se habla de los almuerzos comunes preparados  por Donají y de las conversaciones interminables a continuación, sobre  música, literatura, películas, vivencias del pasado o las aventuras  de Sarro.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Esta  rutina diaria es interrumpida por la llegada de un telegrama que anuncia  la visita de Lalka, la hermana de Yin.  Sarro y Terencio, que van  al aeropuerto para recogerla, se encuentran inesperadamente con Leticia  Leteo que está en camino a Acapulco.  Espontáneamente Terencio  y Sarro se deciden también por un viaje de algunos días a Acapulco  para descansar en la playa.  La partida definitiva, sin embargo,  no tiene lugar hasta el final de la primera parte.  A causa de  un incidente dramático, los preparativos del viaje no pueden ser continuados.   El pesado Sarro sufre una embolia y es internado en el hospital.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;2.3 Análisis  comunicativo de la constitución del significado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;“Lo  esencial es que no se sabe observado.” (11)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;En el transcurso  de la acción del primer capítulo, el lector se entera de dos pasiones  del hablante Terencio que juegan un papel muy importante para la aclaración  de las dificultades surgidas en el análisis de la situación narrativa  de la escena introductoria.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;“El  monstruo protesta desde el baño y Yin se levanta insistentemente desnuda.   Por verla mejor me golpeo contra el suelo.” (64)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;“Observar  el baño significa retirar con excesivas precauciones la cubierta de  un espejo de doble vista que desde la casa de Globohinchado parece gingantesco  adorno art-nouveau.”  (64)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Resulta que  Terencio es un voyeurista profesional.  Su predilección por espiar  la vida privada de otros le indujo a preparar el suelo de su apartamento  así como el espejo en el de Sarro (Globohinchado) y Yin, de tal manera  que le es posible, observar la pareja en cada una de sus habitaciones.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;La  otra pasión del protagonista es la de escribir cartas.  Este hecho  ya se desprende de la cantidad de encabezamientos dispersados por toda  la novela.  Sin embargo, en total aparecen solamente tres unidades  de texto que se dejan identificar como cartas concluidas, por el hecho  de que exhiben las formas convencionales de cartas, esto es, el encabezamiento,  “Querido Joderías:” (62), y el saludo al final; “Tu seguro vulacanizador  y atento charro/” (63).  Además de estas tres cartas completas  existen aproximadamente cuarenta sintagmas que se refieren a un destinatario,  sugiriendo la suposición de otras cartas, pero fragmentarias.   Aquí no se trata solamente de encabezamientos (saludo y dos puntos),  “Estimado Jobito:” (20), o imperativos, “Y evoca para ti, Jorobas”,  (76), sino el hablante se refiere también, indirectamente, a un destinatario  haciendo uso de preguntas retóricas, tales como las siguientes: “Dije  que también hablamos de Fray Servando Teresa de Mier?” (41). Como  demuestra esta cita las expresiones referenciales no nombran siempre  al destinatario explícitamente, de manera que el lector no las tiene  que identificar necesariamente con uno de los corresponsales de Terencio.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Lo  que dificulta la compresión del texto es el hecho de que los límites  entre estos fragmentos de cartas y las unidades de cartas concluidas  no son fijos; cierto es que fórmulas de saludo, líneas de puntos,  párrafos y rayas que rompen unidades sintácticas, en primer lugar  dan la impresión de que la carta respectiva está concluida, no obstante,  unas líneas más adelante aparece una nueva referencia al destinatario.   Estas características le dan al lector la impresión de que toda la  novela consiste en una sucesión de cartas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Ya  que el texto presenta sólo muy pocas indicaciones que marcan estas  relaciones entre Terencio y sus corresponsales como actos comunicativos  puestos por escrito, podría suponerse que la acción presentada se  manifieste como contenido de la conciencia del protagonista Terencio,  en forma de un interminable monólogo interior, como lo ha sugerido  el norteamericano David Decker en su tesis doctoral: “All dialogue  is incorporated into the narrator’s endless monologue by suppression  of clarifying punctuation” (1978:85).  Esta tesis se impone,  sobre todo, en aquellos pasajes del texto que, aparte de exhibir un  predomino de la presentación escénica así como el continuo empleo  de la primera persona singular del presente, no contienen ninguna indicación  acerca de la existencia de una relación comunicativa (por ejemplo,  entre Terencio y uno de sus corresponsales).  Este caso se da al  final del segundo capítulo, que describe el largo viaje de Donají,  Yin, Lalka y Terencio, en el camión del colegio de Acapulco a México,  D.F..  El pasaje de texto está encuadrado por dos expresiones  referenciales; por un lado, la pregunta retórica “¿Te lo escribí,  Jorobas?”, (146), y, por otro lado, el saludo “Querido Jorobas….”  (185).  Entre estos dos sintagmas hay cuarenta y tres páginas  de texto, en las cuales el hablante no nombra a ningún destinatario.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Teóricos  de las estructuras narrativas como Silvia Burunat (1980), Wolf Schmid  (1973) y Jürgen Senke (1976) definen el monólogo interior como forma  narrativa muda no-mediada del discurso “en primera persona,” que  sirve para revelar los sentimientos, pensamientos, opiniones o dudas  más íntimas de una personaje.  Esta forma de discurso, además,  puede abarcar toda una gama de diferentes grados de conciencia; tanto  deseos y pensamientos como sueños inconscientes y también medio conscientes.   Este modo de presentación tiene también sus efectos en la estructura  lingüística.  Si se toma como base esta definición, se encuentra  en &lt;i&gt;Obsesivos días&lt;/i&gt; &lt;i&gt;circulares&lt;/i&gt; una serie de ejemplos que,  a diferencia de la aserción de Decker (1978), revelan la existencia  de un narrador&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;A las  seis y media salimos hacia México.  La carretera sinuosa y el  cielo restirado como la piel de un jabalí antes del curtido son del  mismo color.  Tengo vista cansada, ojos secos y Trusa, sentada  junto a mí, anuncia la presencia de burros o caballeros que pueden  estrellarse contra nosotros.  Al fondo del camión, que traquetea  como si fuera desarmándose, Yin y Dona cuchichean.  Quiero oír  pero al mismo tiempo tengo que atender al camino y me fatigo muchísimo.   (149)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Aquí la actitud  narrativa se manifiesta en indicaciones de tiempo y lugar “A las seis  y media salimos hacia México,” o en descripciones de lugar “La  carretera sinuosa” y del estado de ánimo del protagonista, “Tengo  vista cansada, ojos secos,” que comentan el discurso, dirigiendo la  atención a la situación comunicativa.  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;El  empleo continuo de formas verbales del presente, sin embargo, así como  la tendencia a la presentación escénica de acciones verbales y no-verbales,  trasladan el centro de orientación del lector implícito en el “yo-narrado”  (erlebendes Ich) del protagonista.  En el transcurso de la acción  la voz mediadora tiende a pasar a segundo término, de manera que el  foco de presentación se concentra en la perspectiva de Terencio manejando  el camión.  No obstante, la eliminación total de yo-aquí-ahora  (Bühler: 1934) en el sentido de la definición del monólogo interior  sólo tiene lugar en unos pocos pasajes del texto.  Esto vale,  por ejemplo, para el próximo párrafo:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;¿Y  si chantajeara a los voyeruistas?  Tengo que proponérselo a Dona,  son puros peces gordos.  Y la fiesta en el penthouse, los apagones.   Supongo que Yin cachondeaba a placer con alguno de los arquitectos aprovechando  las repetidas tinieblas.  Volvía la luz y ella se portaba fría  y como si nada.  En la alberca él seguramente, o a la mejor hablando  por su amigo, le decía que no lo olvidara cuando estuviera en su reino  de placeres prohibidos: Checan, Kama Kala, Shunga, The Story of O, Les  120 Journées de Sodome.  Y anoche Yin fue a su encuentro o a una  cita en la playa y siguió soltándole cuerda hasta que llegaron a las  mano.  Entonces, miedosa de destruir un hogar, cristiana como es,  lo mandó al carajo.  Puedo apostar que lo mandó al carajo.   O los mandó.  A lo peor entusiasmó a los dos.  ¿O es que  temo que le hayan dado lo que yo no pude? (149)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;En primer lugar  son las preguntas retóricas que señalan la existencia del monólogo  interior, “¿Y si chantajeara a los voyeruistas”?, “¿O es que  temo que le hayan dado lo que yo no pude?”.  Además el contexto  da motivo a la suposición de que se trate de un monólogo mudo y no  de un soliloquio;  Lalka está sentada al lado de Terencio en el  camión y conversa con él de vez en cuando.  El viaje de noche  le fatiga mucho y le costaría gran esfuerzo concentrarse al mismo tiempo  en la conversación de las dos mujeres en el fondo del camión.   Por eso, se desconecta del mundo exterior y da rienda suelta a sus pensamientos.   Aparte de eso, el texto muestra una de las formas sintácticas que son  características de la presentación de pensamientos; la elipsis:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Y la  fiesta en el penthouse, los apagones.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Volvía  la luz y ella se portaba fría y como si nada.  En la alberca él  seguramente, o a la mejor hablando por su amigo… (149)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;El cambio entre  construcciones sintácticamente completas y formas elípticas en este  ejemplo alude a los diferentes grados de conciencia que puede abarcar  el monólogo interior.  La estructura lógica del contenido y el  mantenimiento en gran parte de las reglas de la sintáxis española  – contrariamente a la tesis de Decker (1978) esto es válido, sobre  todo, para la puntuación – demuestran, sin embargo, que la presentación  se concentra en el contenido de la conciencia de Terencio (yo-narrado).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Mucho  más difícil es la clasificación de los siguientes pasajes como ejemplos  de monólogo interior.  Así, la conversación entre Donají y  Yin sobre Sarro y sus aventuras (157) lleva a Terencio a evocar la imagen  de un sarro tendido desmayado todavía en una cama del hospital.   La suposición de un cambio de perspectivas – de la presentación  de hechos exteriores a la conciencia del protagonista – está motivada  en este caso por el contexto situacional.  El hecho de que al final  de esta secuencia de recuerdos (se destaca también del texto restante,  por medio de un párrafo) no hay ningún comentario por parte de las  personas presentes (véase también la observación de Donají que sigue  a esta secuencia), admite la conclusión de que probablemente se trate  de una presentación de impresiones, opiniones, etc. de Terencio en  forma de monólogo interior: &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Y el  gordo en el hospital, como una montaña en un paisaje de José María  Velasco, el blanco e imponente Popocatépetl, o las accidentadas cumbres  del Iztaccíhuatl, nuestros ojos revisándolo desde atrás de una puerta  de vidrio: las agrestes arrugas, cañadas de lana y comezón, la carne  brillante y la cabezota redonda y fuerte como las cabezas gigantes de  Tula, grises y petrificadas al pie de las pirámides.  Y las ámplias  sábanas blancas, tan blancas como las paredes, pero onduladas/&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;&lt;i&gt;La carretera describe un amplio  círculo hacia la derecha, para salvar un atrayente abismo&lt;/i&gt;; parece  una curva inútil: un puente hubiera bastado.  Pero la montaña  también, pequeña y huesuda, perece una de las rodillas de Sarro, y  el camino es blando y sin obstáculos, como una sábana, y vamos a noventa  kilómetros por hora pero no logramos dejar atrás la enorme panza del  gordo y es como si marcháramos sobre una tira de Moebius.  Y el  asesinato de Jaramillo dice Dona. (157)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;La curva a  la derecha que describe la carretera inesperadamente, por poco tiempo  corta el flujo de pensamientos de Terencio en medio de una unidad sintáctica.&lt;sup&gt;11&lt;/sup&gt;   Este corte está puesto de relieve por medio de una raya (“Y las ámplias  sábanas blancas, tan blancas como las paredes, pero onduladas/ La carretera  ”).  Es así como la percepción visual se verbaliza y, de este  modo, se presenta a través de un mediador.  Sin embargo, es la  imagen de una montaña que hace que Terencio vuelva al mundo de sus  pensamientos y se emplea otra vez el monólogo interior.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Las  dificultades que han surgido al diferenciar las distintas posiciones  del hablante Terencio se deben al modo en que se presentan las acciones  verbales y no-verbales.  Con respecto a esto, El párrafo analizado  es representativo de toda la novela.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Desde  el punto de vista meramente óptico, la extensión del texto que está  dedicado a la acción relatada (el viaje en el camión a México, D.F.)  da la impresión de una correspondencia en duración entre la acción  presentada y el proceso de lectura.  Esta impresión es apoyada  por el hecho de que el yo-narrador tienda a la presentación escénica  tanto de acontecimientos verbales como no-verbales.  Este recurso  estilístico, por medio del cual se trata de presentar procesos temporales  en su duración real, le proporciona a la acción cualidad dramática  y le da al lector implícito la impresión de que participa directamente  en la acción.  Además, es el empleo del presente que causa esta  pseudo-simultaneidad entre la presentación y lo presentado, acercando  de esta manera el yo-narrador al yo-narrado.  Es cierto que la  falta de puntuación para marcar el discurso de los personajes así  como el sumamente escaso empleo de fórmas-inquit (son reducidas, en  parte, a una “y”) señalan la reducción de la mediación.   Pero resulta que no se puede renunciar del todo a ella.  Así,  el yo-narrador trata de reducir fuertemente el empleo de verbos introductorios,  sin embargo, si son más de dos personas que participan en la conversación,  de manera que el lector pudiera tener dificultades con la intensificación  de los diferentes discursos, el narrador hace uso de ellos.  Un  ejemplo ilustra esta técnica:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Esa  agenda del Gordo, recuerdo, esa libreta negra que carga siempre, ¿estará  en casa?  Es posible dice Yin.  Me gustaría hojearla.  Tendríamos  que pedirle permiso.  No ése no es el caso.  Mira, será  o no el caso, pero si tienes mucho interés en saber lo que hace para  Papá la Oca, por qué no le preguntas.  Es que no puede hablar,  está paralizado.  ¿Cómo sabes? A lo mejor volvió a la escuela  dice Lalka. (159)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;La conversación  comienza con la introducción de los interlocutores por medio de los  sintagmas “recuerdo” y “dice Yin.”  La identificación  de los distintos discursos con respecto a los personajes no es difícil,  primero, porque se trata solamente de dos interlocutores y, segundo,  porque el medio requiere el respeto de ciertas reglas de comunicación  para el cumplimiento de actos comunicativos.  Al contrario de textos  dramáticos los discursos de varios personajes en textos narrativos  pueden ser presentados sólo uno tras otro, aunque esta presentación  no corresponde al proceso comunicativo natural del hombre.  Hay  que añadir que preguntas de una persona son contestadas por su interlocutor  (“¿Estará en casa?  Es posible.”) y afirmaciones son refutadas  (“Tendríamos que pedirle permiso.  No ése no es el caso.   Mira, será o no el caso pero ”).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Aparte  del hecho de que la voz del mediador no puede ser omitida del todo,  hay otros aspectos que impiden la clasificación de estos ejemplos del  texto como formando parte de un interminable monólogo interior.   El solo hecho de que conversaciones enteras – como en el ejemplo arriba  – son citabas palabra por palabra, hace inverosímil un monólogo  interior, cuanto más que estos diálogos están presentados claramente  como acontecimientos exteriores.  Esto se da cuando Terencio se  retira de la acción exterior para dirigir el foco de su discurso a  la percepción sensorial.  En los casos de la presentación de  la percepción sensorial, este cambio incluso está marcado gráficamente  por medio de rayas o está anunciado explícitamente por la voz del  narrador.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;No  la atiendo y pienso en Sandino con las manos en los bolsillos, sentado  junto a Unanzor y Estrada en algún promontorio, en alguna parte de  la noche, y en un mayor que delegó el mando y en varias ametralladoras  descargándose sobre los tres hombres, despellejándolos, y en un montón  de marihuana, y corriendo a ocultarse tras un camión de redilas, ascendiendo  laderas con caminitos serpenteantes entre pastizales y piedras, persiguiéndose,  rodando besando la tierra, mordiéndola, y reduzco la velocidad.   ¿A Maximiliano lo fusilaron de día o de noche?  De día, dice  Dona.  (157-158)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Aquí la voz  del narrador introduce los pensamientos del yo-narrado, “No la atiendo  y pienso en” y los estructura narrativamente, lo que está expresado  por la repetición reducida del sintagma “y pienso en,” en forma  de “y en” (“y en un mayor,” “y en varias ametralladoras,”  “y en un montón de campesinos”).  Durante un momento, estos  pensamientos – mediados por el yo-narrador – monopolizan por completo  su concentración, de manera que Terencio no puede seguir más la conversación  entre Yin y Donají.  Sin embargo, muy pronto tiene que volver  a prestar atención al camión; reduce la velocidad, una acción que  hace que Terencio vuelva a la acción exterior, pudiendo conectarse  nuevamente a la conversación de las mujeres.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Una  serie de indicios ha comprobado que en el caso del ejemplo tratado aquí  (el viaje en el camión de Acapulco a México, D.F.) no se puede hablar  de una presentación en forma de un interminable monólogo interior.   Si bien es cierto que con este modo de presentación el autor implícito  trata de reducir la voz del narrador y, en parte, de eliminarla por  completo, también es obvio que los ejemplos escogidos han podido ilustrar  que la mediación orientadora gracias al empleo de la instancia de un  narrador no puede ser suprimida por completo.  Su empleo en el  diálogo de los personajes está tan exactamente calculado que basta  para asegurar la orientación del lector implícito.  Si el autor  implícito hubiera renunciado también a estas últimas huellas de mediación,  no habría podido postular a un lector implícito capaz de identificar  los distintos discursos de personajes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;El  hecho de que el párrafo analizado aquí muestre un modo de presentación  que, una y otra vez, se traslada hacia la perspectiva del yo-narrado,  dificulta la diferenciación entre el monólogo interior y otra forma  de discurso que hasta ahora no ha sido considerada; el estilo indirecto  libre “en primera persona”.  El estilo indirecto libre, a diferencia  del monólogo interior, implica un relato desde un yo-aquí-ahora distinto  del sujeto cuyo discurso es reportado.  Los problemas del párrafo  aquí discutido se deben al empleo de los tiempos verbales.  ¿Se  trata de un presente con referencia a la actualidad del yo-narrador  o al pasado?  ¿Puede ser que la diferencia de lugar y/o la retrospectiva  como rasgos decisivos del estilo indirecto libre, no estén marcadas  aquí?  Ya que se trata de un párrafo que sigue directamente un  fragmento de carta &lt;sup&gt;12&lt;/sup&gt; (de manera que se podría suponer que  la acción presentada en este párrafo forme parte todavía de la carta,  precediendo por eso temporalmente el acto de escribir) y puesto que  no hay ninguna indicación que lo identifique como carta, resulta imposible  contestar la pregunta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Con  el fin de resumir el modo de presentación en este párrafo (el viaje  en el camión de Acapulco a México, D.F.), propongo la siguiente caracterización;  se trata de una narración escénica, homodiegética-actorial, que varias  veces, según queda comprobado, pasa al monólogo interior.  Siendo  redactada toda la presentación en el tiempo del presente sin que esté  marcada claramente la referencia temporal de este presente (¿se refiere  a la actualidad del yo-narrador o al pasado?) surgen, a trechos, acerca  de la diferenciación entre presentación interior y exterior, inseguridades  con respecto a la identificación del discurso de Terencio como monólogo  interior, estilo indirecto libre y soliloquio.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Después  de haberme dedicado principalmente a ejemplos de texto del primer y  segundo capítulo de la obra, quiero concentrar el análisis de la instancia  del hablante en algunas peculiaridades de la tercera (“Chalecos salvavidas  bajo el asiento”) y cuarta parte (“Exit”).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Después  de los días de vacaciones en Acapulco y del largo viaje de regreso  a México, D.F., la tercera parte de la obra vuelve a la rutina diaria  de los protagonistas en la capital.  Las primeras escenas presentan  a Terencio en su función de portero, recibiendo, por ejemplo, el correo  del cartero, atendiendo la clientela en la cripta y barriendo el patio  del colegio.  Uno de los acontecimientos más importantes de este  capítulo es la orden de Papá la Oca de que Yin tenga que abandonar  el colegio a causa de una serenata tocada por galanteadores de ella  debajo de su ventana – incidente sumamente difamador para el prestigio  del “honorable colegio.”  Parece grotesca la decisión de Papá  la Oca si se considera que esta institución pedagógica le sirve de  coartada para negocios de asesinato y chantaje.  Sigue la acción  novelesca entonces con Yin y Terencio en el hospital visitando a Sarro,  que está todavía desmayado.  La próxima escena de la novela  muestra a Donají y Terencio durante su baño diario. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;La  conversación entre los dos es interrumpida de vez en cuando por la  revelación de los procesos que se llevan a cabo en la conciencia de  Terencio.  Después de que Donají ha salido de la bañadera para  bajar por el teléfono, el lector implícito está solo con Terencio,  que se deja llevar por sus pensamientos.  Aquí, entonces, - Terencio  finalmente se decide a quitar el tapón de la bañadera, pera dejar  salir el agua – aparecen de repente las siguientes palabras:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Querido  Jorobas…Quito el tapón de la bañadera.  Tras una larga pausa  el agua baja de nivel, suavemente, luego un poco más aprisa, cada vez  más aprisa, hasta arremolinarse, convergir, entornarse y desaparecer  con un eructo casi geológico.  Pequeñito pero antinatural, o  demasiado natural quizás , animal inclusive.  Vuelvo a tapar el  desagüe y abro la llave de vaporosa agua caliente, la otra también:  hay que calcular, es demasiado caliente al principio.  Y me recuesto.   El teléfono ha dejado de sonar, pero no alcanzo a escuchar la voz de  Dona/.  (189)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;En este contexto  no resultaría verosímil identificar el discurso dirigido a Jorobas  como carta (además, se trata del único encabezamiento que no es seguido  por dos puntos), ya que un hombre no es capaz de realizar dos acciones  tan diferentes – quitar el tapón de la bañadera y escribir cartas  – al mismo tiempo.  La situación sugiere, más bien, la interpretación  de este pasaje como el reflejo de los pensamientos de Terencio durante  esta acción.  También los tres puntos suspensivos pueden interpretarse  de este modo.  Lo que sigue, es la descripción de lo que Terencio  está haciendo; “Quito el tapón” y de lo que está percibiendo  sensorialmente; “Tras una larga pausa.”  La próxima oración  no da ninguna muestra de mediación por la instancia del narrador.   Son los pensamientos del yo-narrado en forma de monólogo interior,  al observar cómo está desapareciendo el agua en el tubo de desagüe;  “Pequeñito pero antinatural, o demasiado natural quizás, animal  inclusive.”  Y otra vez  se produce un cambio de perspectivas  del yo-narrado al yo-narrador: “Vuelvo a tapar.”  Dos puntos  introducen, finalmente, el monólogo interior directo del protagonista  actuando; “hay que calcular, es demasiado caliente al principio.”  Cierra el ejemplo con una descripción de lo que Terencio está haciendo  después:  “Y me recuesto.”&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;La  cronología de la acción novelesca sigue con un recorte tipográficamente  no marcado de un artículo de periódico en lengua portuguesa.   Los pormenores de este artículo están dados ya unas páginas antes.   Allí resulta que el recorte de periódico forma parte de una carta  que recibió Terencio y cuyo contenido no se podía explicar.   El lector implícito ya ha tenido la ocasión de observar a Terencio  leyendo este artículo por partes (en la sala de espera del hospital  y en la bañadera).  Sin embargo, aún no puede enterarse del artículo  entero, porque Terencio corta la lectura en medio de la oración (190).   Esta ruptura está marcada por una raya y el comienzo de un nuevo párrafo,  que es seguido por una carta a Tobías, esta vez con encabezamiento  y dos puntos. No se puede decir con seguridad, ni en este ni en todos  los otros pasajes de texto mencionados hasta ahora si se trata de la  realización de un acto de escribir o, como hay que suponer en el ejemplo  de Terencio en la bañadera, de la constitución imaginaria de una relación  comunicativa ya que faltan explicaciones correspondientes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Los  fragmentos de cartas se encuadran en la cronología exterior de la acción  sin que estén marcados como tales.  Tampoco el contexto situacional  ofrece ninguna indicación cierta.  A causa de este modo de presentación  surge la impresión de que se trata de una sucesión de cartas que son  solamente productos de la imaginación de Terencio.  El hecho de  que esta impresión obviamente engañe, se revela en unos pocos pasajes  de texto que fácilmente pueden ser saltados en la lectura.  Una  de estas indicaciones se encuentra en el último capítulo (“Exit”)  de la novela.  Esta parte continúa desarrollando los acontecimientos  del capítulo anterior (“Chalecos salvavidas bajo el asiento”).   A causa de la despedida de Yin, su inesperada desaparición, la caída  de Lalka a través del espejo de La Cripta y la revelación del propósito  real de esta construcción, Terencio recibe la orden de Papá la Oca  de ejecutar una misión misteriosa en Acapulco.  El capítulo muestra  a Terencio a bordo de un avión en dirección a Acapulco.  Resulta  que los otros trece pasajeros son empleados de Papá la Oca.  Y  para Terencio se confirma la sensación de que el verdadero objeto de  la misión es su eliminación.  Con el fin de distraerse, Terencio  escribe una carta a su amigo Tobías.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Aquí  se echa de ver que Terencio formula por lo menos parte de sus cartas  por escrito.  La siguiente cita también demuestra explícitamente  que junto a la exposición de sensaciones y pensamientos hay también  acontecimientos exteriores lo que ya se desprendió del análisis de  la escena del viaje en el camión.  El proceso de escribir es interrumpido  por las palabras: “Guardo la pluma y doblo la carta iniciada para  Jorobas.  ¿Para qué escribo si van a encontrarla semidestruida  sobre mi pecho carbonizado, cuando revisen los cadáveres?” (242).  Todas estas observaciones indican que hay que interpretar las relaciones  comunicativas entre Terencio y sus corresponsales – sean existentes  sólo en la imaginación o puestos por escrito – como partes de la  diégesis, es decir, de la historia, como componentes de un relato enmarcado.   Aquellos párrafos que contienen fragmentos de cartas cumplen la función  de junturas entre unidades epistolares concluidas y el resto de la presentación  de acción.  Si el autor implícito no hubiera empleado este artificio,  si hubiera insertado solamente cartas concluidas que se encuadren en  el relato, no habría tantas dificultades con respecto a la determinación  tipológica de la instancia del hablante.  Sin embargo, el hecho  de que cartas, fragmentos de cartas y el resto del relato estén tan  engranados, haciendo imposible para el lector implícito la diferenciación  entre las distintas unidades de relato, vuelve imprescindible un análisis  que examine separadamente cada una de las tres formas de relato con  respecto a su situación comunicativa.  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Mientras  que aquellos párrafos que abarcan unidades de cartas concluidas presentan  a Terencio, el protagonista, como narrador con una intención de mediación  dentro de una situación comunicativa junto con Tobías o Leticia, no  se constituye semejante relación comunicativa en los párrafos sin  referencias explícitas a alguno de estos corresponsales.  No   obstante, en algunos pasajes del texto el análisis ha demostrado la  existencia de una instancia mediadora, pero no ha sido posible determinar  concretamente la relación comunicativa en que está encuadrada esta  instancia.  Esta dificultad se debe a la ya mencionada inserción  de fragmentos de carta.  Este recurso hace que el lector se halle  ante un montón de dudas y preguntas no aclaradas.  Mientras que  pasajes de texto como los del viaje en el camión dan la impresión  de que aparte de las cartas existe también una acción exterior (es  decir, que junto a la relación comunicativa entre Terencio y sus corresponsales  existe otra, entre Terencio y un narratario ficticio), esta impresión  muy pronto es aniquilada por los pasajes de cartas no concluidas, pues  llevan al lector a suponer que unidades como la del viaje forman parte  de una carta muy larga (es decir, que existe una sola relación comunicativa  en forma de cartas de entre Terencio y sus corresponsales).  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Sólo  el análisis detallado de estos fragmentos de cartas dio la clave del  secreto.  En el último capítulo de la novela se halla un pasaje  en el cual el narrador Terencio arroja luz sobre la situación.   Allí, aclara que el proceso de escribir también es interrumpido, que  aparte de las cartas a Tobías y Leticia hay una acción exterior en  la cual participa.  Con esta indicación las cartas y los fragmentos  de cartas se presentan como parte de un marco narrativo superior.   Terencio, presentándose como el autor de las cartas, es tanto el narrador  del nivel nc&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;3&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt; como también del nivel nc&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;4&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;.   Ya que la instancia del hablante en ambas situaciones narrativas se  refiere a hechos del presente y el narrador de las cartas no es diferenciado  explícitamente del narrador extradiegético (Lintvelt 1981:210), se  superponen los de niveles narrativos.  Sin embargo, como se verá  no se puede resumir la estructura comunicativa de toda la novela en  un sólo esquema.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;ol&gt;&lt;ol&gt;&lt;ol type="1"&gt;&lt;li&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Reconstrucción        de la estructura comunicativa de la novela.  La superposición        y el encajamiento de niveles comunicativos.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;&lt;/ol&gt;&lt;/ol&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Las  diferentes partes accionales de la historia presentada en &lt;i&gt;Obsesivos  días circulares&lt;/i&gt; son concatenadas a nivel del contenido por medio  de la presencia repetida de ciertos elementos de acción, leitmotivos  de tipo temático.  Uno de estos leitmotivos se expresa en la imagen  recurrente de la incontrolable multiplicación de cosas como, por ejemplo,  de la tortuga de Lalka, de cuyo interior aparecen nuevas tortugas cada  vez más pequeñas cuando Terencio la abre:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Se  inclina bajo la cama, rastrea y reaparece con la tortuga en perfecto  estado.  La sopeso.  Pero ¿no estaba hueca?  ¿Las conoces?   ¿Qué quieres decir?  ¿Otra vez?  Otra vez qué.  ¿Otra  vez me preguntas qué digo?  Sí.  Me la arrebata de las manos,  se abren, mira, la desombliga y saca tres tortugas más pequeñas, también  de peluche, iguales entre sí.  Parte una dice, y nueva tajada  en el estómago quelonio.  Tres nuevas y más pequeñas tortuguitas.   Y mira dice, y tres más en una de ellas, esta vez no mayores que las  cajas de cerillos, yo alelado.  Y tres más, tamaño cafiaspirina.   Abre éstas ofrece, solícita, y yo busco el broche, el botón el zíper,  y se muere de risa al ver que tomo en serio eso de que hasta las más  pequeñas cargan tortugas piojo en la panza.  (54)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Esta imagen  reaparece de forma modificada cuando Terencio recoge la ropa que Yin  lanzó de la maleta.  En este momento Terencio tiene la sensación  de que la ropa se multiplique: “Y ya no podía cargar con más prendas  de ropa y hablaba más y más:  parecía que no iba a acabar nunca,  que se reproducían.  Una camisa eran dos camisas que eran tres  camisas, y otra más, una camisa y un par de tirantes” (90). El tercer  ejemplo de este leitmotiv se puede encontrar en la siguiente escena,  en la cual Terencio mira las palmas de sus manos persiguiendo la línea  de vida, cuyas ramificaciones vuelven a ramificarse infinitas veces:  “Como en la línea de la vida en mi mano izquierda los acontecimientos  cobran direcciones imprevistas, multiplicándose en centenares de miniacontecimientos  con potencialidades terroríficas cada uno” (193). Este leitmotiv  temático se repite a nivel de la expresión en forma de superposición  – o mejor encajamiento – de niveles comunicativos.  El capítulo  “Fasten Seat Belt” se abre con el siguiente fragmento: “Imponente  y rollizo, Buck Mulligan apareció en lo alto de la escalera con una  bacía desbordante de espuma, sobre la cual traía, cruzados un espejo  y una navaja/” (15). Se trata de las líneas introductorias del &lt;i&gt; Ulises&lt;/i&gt; de James Joyce, traducidas el español: “Stately, plump  Buck Mulligan came from the stairhead bearing a bowl of lather, on which  a mirror and a razor lay crossed" (Joyce 1986:3).  El hablante,  sin embargo, omite cualquier tipo de referencia; sólo por medio del  co-texto el lector llega a saber que está en presencia de un proceso  de lectura, en forma de monólogo interior, “y me hace levantar la  vista del libro y murmurar qué”  (15).  La raya después  de la cita del &lt;i&gt;Ulises&lt;/i&gt; destaca gráficamente la interrupción  de la lectura.  Son las palabras de Sarro que entra, como explica  luego el yo-narrador: “Vóyme tomorrow, viejito, chabocho trabajo  cayóme.  Y es el gordo Sarro que interrumpe”  (15). La  deliberada renuncia a la intervención organizadora por parte del narrador  le otorga a la secuencia cualidad dramática, causando al lector la  impresión de que él también es interrumpido continuamente en su lectura.   Luego el narrador dice, “Y es el gordo Sarro que interrumpe, tan imponente  y rollizo como, y me hace levantar la vista y murmurar qué” (15).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Lo  que destaca aquí es la ruptura del discurso o anacoluto, que, en vez  de terminar la unidad sintáctica, comienza con una nueva oración.   Aquí el anacoluto es empleado como un recurso estilístico para acentuar  más plásticamente la interrupción por Sarro y Donají y el acto de  levantar la cabeza.  En la presentación del siguiente diálogo  entre Sarro y Donají, el cual Terencio puede oír sólo parcialmenbte  ya que está ocupado todavía con la lectura del &lt;i&gt;Ulises&lt;/i&gt;, se pone  de manifiesto cómo se esfuerza el autor implícito por traer la acción  lo más cerca posible hacia el lector implícito, presentándola desde  el punto de vista del actuante Terencio. Y una y otra vez el texto se  convierte en el monólogo interior del protagonista que vuelve a su  libro:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Traigo  esto, agrega, y sus hinchados torcidos brazos de tubo de desagüe muestran  una bandeja rebosante de ropa sucia sobre la cual brillan dos recipientes  de rapé.  ¿O tres?  Un obsequio escupe con pronunciación  laboriosa, como quien está a punto de eructar y hola, Donají.   Quihubo: desde la cocina, me vine a despedir, y señala los estuchitos  plateados, iba a tirarlos.  Apareció en lo alto de la escalera  con una bacía desbordante de espuma.  Los iba a tirar.    (15)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;No  es  hasta el final de estas líneas que la voz del mediador homodiegético-actorial  interviene para diferenciar entre los acontecimientos exteriores y la  acción presentada en el &lt;i&gt;Ulises&lt;/i&gt;: “Pero no el cinemascópico  Sarro, sino Mulligan en la primera página de &lt;i&gt;Ulysses&lt;/i&gt;, el ronente  e impellizo libro que estoy dispuesto a devorar” (15). El modo de  presentación elaborado hasta este pasaje de texto se puede esquematizar  de la siguiente manera (Lintvelt 1981:210):&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Mundo novelesco&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Narrador          narratario&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Extra-diegético          extra-diegético&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Discurso diegético  1&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Historia 1&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Diégesis&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Actores  1&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;,&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Diegéticos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Narrador extradiegético    -Terencio&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Narratario  extradiegético   -Narratario ficticio&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Actores (diegéticos)   -Terencio,  Yin, Donají, Sarro&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Sin embargo,  cuando Sarro le comunica que la directora quiere hablar con él urgentemente,  Terencio otra vez tiene que interrumpir la lectura del &lt;i&gt;Ulises&lt;/i&gt;.   Se traslada hacia la oficina de la directora para verse enfrentado con  la familia de una alumna.  La situación comunicativa descrita  arriba se quiebra a causa del siguiente discurso de personaje: “¿Siquiera  abrieron las ventanas? pregunta Donají cuando narro lo sucedido.   No” (19).  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;La  descripción de los acontecimientos realizados hasta esta cita resulta  ser el tema de una narración enmarcadora.  En lugar de una instancia  narrativa del nivel comunicativo 3, esto es, un narrador extradiegético  que se dirige a un narratario ficticio, se trata de un narrador, que  personalmente forma parte de una diégesis mediada, dirigiéndose como  instancia “(intra)diegética” (Lintvelt 1981:210) a un público  explícitamente nombrado&lt;sup&gt;13&lt;/sup&gt;.  A causa de la superposición  de dos niveles comunicativos, el yo-narrador del nivel comunicativo  4, se transforma en el yo-narrador del nivel comunicativo 3 que informa  desde una distancia local y temporal sobre un hecho concluido en el  pasado.  Este camino de perspectivas tiene también su efecto en  los tiempos verbales.  Si la acción ha sido estructurada hasta  este pasaje por medio de formas verbales en presente, &lt;sup&gt;14&lt;/sup&gt;  “Silencio &lt;i&gt;reptan&lt;/i&gt; las monjas y &lt;i&gt;se oyen&lt;/i&gt; cifras probablemente  equivocadas, cómo &lt;i&gt;voy a saberlo&lt;/i&gt;, pues las puertas &lt;i&gt;se abren &lt;/i&gt; y &lt;i&gt;muestran &lt;/i&gt;un grupo familiar" (19), ahora es la situación  narrativa que avanza hacia el presente y, de este modo al foco de la  presentación.  El objeto de la narración que está en el pasado  está marcado por formas preteritales: “Sí, dice Yin, y qué pasó”   (19). Considerando estas nuevas relaciones, el anterior esquema comunicativo  tiene que ser modificado (Lintvelt 1981:213):&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;discurso diegético  1&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;historia 1&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;;  diégesis&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;actores 1&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;,  diegéticos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;narrador      narratario&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;           1&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0                  &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;1&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;diegético    diegético&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;mundo novelesco&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;narrador        na      narratario&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;extra-diegético               &lt;wbr&gt;               extra-diegético&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;discurso diegético  20&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;historia 20&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;metadiégesis &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;                               actores&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;                              &lt;wbr&gt;         2&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;                   metadiegéticos&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Narrador extradiegético   -Terencio&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Narratario  extradiegético    -Narratario ficticio&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Actores (diegéticos)    -Terencio,  Yin, Donají, Sarro&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Narrador 1&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;  (diegético)   -Terencio&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Narratario  1&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;  (diegético)   -Yin, Donají, Sarro&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Actores 2&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;  (metadiegéticos)   -Terencio, la directora, la alumna y su &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;   familia&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Este esquema  tiene que ser ensanchado por otro nivel comunicativo, en el cual Terencio  nuevamente cumple la función del narrador.  Se trata del papel  que desempeña cuando relata su opinión del caso a los que están presentes  en el directorio.  De este modo, el lector implícito trata con  un protagonista que cumple la función del narrador en los tres niveles  comunicativos superpuestos.  Además, en la última diégesis mediada,  la más interna, desempeña el papel del personaje principal.   De acuerdo con estas reflexiones hay que modificar el esquema de la  siguiente manera (Lintvelt 1981:214):&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Discurso &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Diegético  3&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;/&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Historia 3&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Actores 3&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Discurso diegético  2&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;/historia  2&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Narrador         Narrat&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;ol start="20" type="1"&gt;&lt;li&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;tario&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;2&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;o&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Discurso diegético  1&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;/historia  1&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Actores 1o&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Narrador      Narratario &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;       1&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;o          &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;1&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Mundo novelesco&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Narrador            n    Narratario&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Extra-          Extra-&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Diegético                     &lt;wbr&gt;                                                 Diegético&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt; Narrador 2&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt; (metadiegético)   -Terencio, la alumna&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Narratario  2&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;  (metadiegético)     -Terencio, la directora, la alumna y su &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;   familia&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Actores 3&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;     -Terencio,  la alumna&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Una vez reconocida  esta superposición, el lector no tiene dificultades de relacionar los  distintos discursos de personaje con los niveles discursivos correspondientes.   Una raya corta el diálogo entre la madre, la alumna y la directora  en la diégesis 3 en medio de la oración.  Después de un párrafo  sigue directamente y sin introducción narrativa, una carta de Terencio  a su amigo Tobías en Brasil: “Estimado Jobito:  recibimos hoy  carta tuya.  Comencé a leerla antes de comer” (20).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;El  contenido de la carta se dedica a la descripción de la conversación  (que ahora pertenece al pasado) entre Yin, Sarro, Donají y Terencio  durante el almuerzo.  La cita de la pregunta de Yin “Y ya habías  tenido otros problemas con las alumnas ¿verdad?” ( 21), se refiere  directamente al tema de la discusión en la oficina de la directora.   Toda esta parte accional, la conversación entre Terencio, Yin, Donají  y Sarro, se desarrolla cronológicamente.  Sin embargo, y esto  es interesante, se desenvuelve en un nuevo nivel comunicativo, el nivel  nc&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;3&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;,  “dentro” de la carta de Terencio a Tobías.  La situación  narrativa actual (la conversación durante el almuerzo) tematizada antes  de la redacción de la carta, pasa a ser el objeto de la narración  (nc&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;4&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;)  en la carta.  Terencio sigue siendo el mediador de los acontecimientos,  sin embargo, dirigiéndose ahora hacia Tobías Dorleado.  El modelo  comunicativo esbozado arriba tiene que ser modificado otra vez (Lintvelt  1981:214): &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Mundo novelesco&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Narrador         narratario&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Extra-          extra-&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Diegé-                        diegético&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;tico&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Discuro-diegético  1&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;/historia  1&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Actores 1&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Narrador &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;1&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;                              &lt;wbr&gt;                             narratario 1&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Discuros diegético  2&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;/historia  2&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Actores 2&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Narrador                   narratario 2&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;        2&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Discurso&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Diegético  3&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;/&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Historia 3&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:85%;"  &gt;Actores 3&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:78%;"  &gt;0&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Narrador extradiegético      -Terencio&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Narratario  extradiegético    -Narratario ficticio&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Actores 1º  (diegéticos)    -Terencio, Tobías&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Narrador 1º  (diegético)    -Terencio&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Narratario  1º (diegético)    -Tobías&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Actores 2º  (metadiegéticos)      -Terencio, Yin, Donají, Sarro&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Narrador 2º  (metadiegético)    -Sarro, Terencio&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Los cambios  en la estructura comunicativa, los encajamientos y desencajamientos  de niveles comunicativos, se hallan en toda la novela.  A pesar  de las dificultades relacionadas a esta estructura novelesca, hay un  desarrollo cronológico de la acción principal, que evita la ruptura  total de la comunicación entre el autor implícito y su lector.   Esta acción principal, que presenta solamente una pequeña parte de  la vida del protagonista, tiene otras ramificaciones&lt;sup&gt;15&lt;/sup&gt;   como, por ejemplo, las conversaciones sobre el pasado de algunos personajes  o las explicaciones acerca de la rutina diaria, que nutren la acción  principal con informaciones adicionales necesarias, dando al lector  como espectador una imagen hasta cierto punto comprensible del mundo  novelesco.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;ol start="3" type="1"&gt;&lt;li&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;“Lo esencial es    que no se sabe observado” (11)&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;   &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Los  resultados del análisis permiten ahora aclarar las ambigüedades surgidas  en el estudio de la escena introductoria. Gracias al dispositivo en  el suelo del apartamento de Terencio y Donají, Terencio puede observar  las actividades de Yin y Sarro en cada una de sus habitaciones.   Este hecho vuelve comprensible la libertad casi ilimitada de movimiento  del hablante en la escena introductoria, así como su capacidad de reproducir  diálogos palabra por palabra.  La explicación y descripción  de acontecimientos, el empleo especial del tiempo del presente, como  el carácter ejemplar de la escena introductoria admiten ahora la suposición  de que se trata de una carta que escribe el protagonista mientras que  está observando los hechos en el apartamento de abajo. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;La  exigente labor de decodificación de escenas como ésta le es facilitada  al lector de la segunda edición de &lt;i&gt;Obsesivos días&lt;/i&gt; &lt;i&gt;circulares&lt;/i&gt;  por medio de ilustraciones como aquella que introduce el punto 2.3.  del presente ensayo.  Si bien el empleo de este recurso ayude en  la construcción de la trama, la segunda edición, en lo que concierne  la complejidad de las estructuras del nivel de la expresión y del contenido,  no le cede en nada a la versión original. Para elucidar esta complejidad,  el método del análisis comunicativo sobre la base del planteo de Jaap  Lintvelt resulta muy útil.  Sería interesante comprobar si con  igual efecto para la reconstrucción del significado podría aplicarse  también a otras obras de la llamada &lt;i&gt;Onda Mexicana&lt;/i&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="center"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Bibliografía&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;I.  Estudios&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Agustín, José.  &lt;i&gt; Inventando que sueño&lt;/i&gt;.  México:  Editorial Joaquín Mortiz,  1968.  55-87.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Joyce, James.  &lt;i&gt; Ulysses&lt;/i&gt;.  The Corrected Text.  Harmondsworth:  Penguin  Books  Ltd. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;    1987&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Sainz, Gustavo.  &lt;i&gt; Gazapo&lt;/i&gt;.  México:  Editorial Joaquín Mortiz,  1967.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;____.  &lt;i&gt; Obsesivos días circulares&lt;/i&gt;.  México:  Editorial Joaquín  Mortiz, 1969. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;&lt;i&gt;____.   Obsesivos días circulares&lt;/i&gt;.  Nueva versión con un epílogo  de David &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;   Decker.  México:  Editorial Grijalbo, S.A., 1979.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;&lt;i&gt;____.   La Princesa del Palacio de Hierro&lt;/i&gt;.  Premio Yavier Villaurrutia  1974.  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;   México:  Editorial Joaquín Mortiz ,1974. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ol start="2" type="I"&gt;&lt;li&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Estudios&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Bühler, Karl:  &lt;i&gt; Sparchtheorie&lt;/i&gt;.  Die Darstellungsfunktion der Sparche.   Jena: Fisher, 1934.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Burunat,  Silvia:  &lt;i&gt;El monólogo interior como forma narrativa en la novela  española&lt;/i&gt; (1940-1975).  Madrid:  Ediciones José Porrúa  Turanzas, S.A., 1980.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Decker,  David R.:  “Gustavo Sainz and the Recent Mexican Novel."   DAI 38/7360A (1978).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Genette,  Gérard:  “Discours de récit:  essai de méthode.”  &lt;i&gt; Figures III&lt;/i&gt;.  Paris:  Editions du Seuil. 1972.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Glantz, Margo:  &lt;i&gt; Onda y escritura en México&lt;/i&gt;: jóvenes de 20 a 33.  México:  Siglo &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;   Veintiuno Editores, 1971.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Langford,  Walter M.:  &lt;i&gt;The Mexican Novel Comes of Age&lt;/i&gt;.  Notre  Dame, Ind.: University of Notre Dame Press 1971.  203-204.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt; &lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Leñero,  Vicente:  “Reflexiones en torno a la narrativa joven de México.”  &lt;i&gt; Mundo Nuevo&lt;/i&gt; 38 (1969): 18-21.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Lintvelt, Jaap:  &lt;i&gt; Essai de typologie narrative&lt;/i&gt;.  Le “point de vue.”   Théorie et analyse.  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;          Paris:  Librarie José Corti, 1981.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;McMurray,  George R.:  “Current Trends in the Mexican Novel.”  &lt;i&gt; Hispania&lt;/i&gt; 51 (1968): 532-537.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Neuhaus, Volker:  &lt;i&gt; Typen multiperspektivischen Erzählens&lt;/i&gt;.  Köln:  Böhlau  Verlag , 1971.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Paley   Francescato, Martha:  “Gustavo Sainz.” &lt;i&gt;Hispamérica&lt;/i&gt;  14 (1976): 63- 81.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;ul&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;____.   “Onda y desonda:  narradores jóvenes mexicanos.” &lt;i&gt;Revista  Canadiense de Estudios Hispánicos&lt;/i&gt; 2 (1978): 296-302.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;/ul&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Schmid, Wolf:   “Der Textaufbau in den Erzählungen Dostoevskija”, en: Beihefte  zur &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;      &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;    Poetica Heft 10 (1973).&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align="justify"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Zenke, Jürgen;   Die deutshce Monologerählung im 20.  Jahrhundert.  Köln/Wien:  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;       &lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;    Böhlau Verlag 1976 (=Kölner Germanistische Studien, 12).&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;Todos los Derechos Reserevados a Gustavo Sainz ©&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35027369-115932892861405332?l=obsesivosdiascirculares.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://obsesivosdiascirculares.blogspot.com/feeds/115932892861405332/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35027369&amp;postID=115932892861405332&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35027369/posts/default/115932892861405332'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35027369/posts/default/115932892861405332'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://obsesivosdiascirculares.blogspot.com/2006/09/anlisis-comunicativo-de-la-constitucin.html' title='Análisis comunicativo de la constitución del significado (1)'/><author><name>Gustavo Sainz</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
